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EDITORIAL
Todo lo que es necesario saber para vivir, como hacer y cómo ser, lo aprendí en mi YUMANITOS.
La sabiduría no se encuentra al final de la maestría universitaria, sino en el arenero del colegio.
Esto es lo que aprendí:
Comparte todo, juego limpio, no golpees a las personas, pon las cosas donde las encontraste, no tomes lo que no te pertenece, pide perdón cuando lastimes a alguien, lávate las manos antes de comer; pan caliente y leche fría son buenos para ti; vive una vida equilibrada y aprende algo, piensa en positivo, dibuja, canta, baila, juega y trabaja un poco cada día. Duerme una siesta por la tarde.
Cuando salgas al mundo, pon atención, tómale de las manos y permanece unido. Maravíllate.
Toma cualquiera de estos puntos y aplícalos al sofisticado mundo de los adultos y a tu vida familiar, a tu trabajo y al gobierno, y veras que son una verdad clara y firme.
Piensa que clase de mundo tendríamos si todas las personas se comportaran así.
(Tomado de la reflexión de ROBERT FULGHUM)
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